LOS COLLAGES ROBADOS DE LA UNCTAD III DURANTE EL GOLPE MILITAR

por Marco Antonio Núñez (1)

El collage no sólo cumple una función ornamental,
narra una historia en modo reflejo de la humanidad,
habla por el estado de ánimo en sus colores,
sus preocupaciones en sus líneas y 
de sus personajes en sus retazos.

    La historia del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) comienza en 1972, cuando Chile es escogido sede de la Conferencia Mundial del Desarrollo y Comercio de las Naciones Unidas (en inglés UNCTAD III), momento histórico que pondría a todos los ojos del mundo en la ciudad ubicada a los pies de la Cordillera de los Andes. Esta elección contemplaba todo un desafío sociocultural y arquitectónico, pues había que construir un edificio en menos de 300 días. Una vez terminado el programa de la UNCTAD III, las dependencias pasarían a formar el Instituto Chileno de la Cultura, administrado por el Ministerio de Educación con el nombre de Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral, que alcanzó a funcionar por poco más de un año. Así es como se convirtió en un ícono mundial del gobierno de la Unidad Popular y de Salvador Allende, el primer presidente socialista del mundo elegido democráticamente.

    Junto con su arquitectura futurista, los espacios interiores y exteriores, llamaban la atención por sus decorados y piezas originales de los más connotados artistas del momento. Participaron 35 artistas convocados por Eduardo Martínez Bonati, entre los que destacan Roberto Matta, José Balmes, Nemesio Antúnez, Roser Bru y Marta Colvin, por mencionar algunos. Más de una treintena de obras de diferentes escalas distribuidas por todo el edificio, vistiendo las salas de conferencias, casinos y plazas.

    “Fue una cosa de colaboración, de apoyo al gobierno y a la legalidad. A todos se les pagó lo mismo. Lo mismo obtuvo Manzanito, artesano en mimbre, que un artista reconocido como José Balmes. Durante tres meses, todos recibieron un honorario equivalente al sueldo que se le pagaba a un obrero calificado de la construcción, lo cual correspondía a 15 mil escudos, según Balmes.” (2)

    Dentro de este catálogo de obras existen dos que son de naturaleza collage. La primera la encontrabas al entrar al edificio, justo antes de subir por la imponente escalera de acceso, ahí te recibía de frente con un gran Tapiz Collage (o patchwork) de la artista Lucy Rosas (1940), destacada grabadora de la escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. Su generación de taller de grabado se destaca por sus características de ediciones múltiples(3).

 

    Con vivos colores, el tapiz collage, se puede interpretar como una continuación del ambiente que se vivía en plena Alameda, por eso su ubicación en el Hall de Acceso. Con patrones de líneas que se repiten en distintas direcciones, la sensación de movimiento y caos se potencia. Estas líneas hacen que el ojo no se detenga, se ve obligado a continuar buscando un punto donde detenerse. Ahí aparecen las señales del tránsito, como guardavidas del movimiento ocular, que indican ambos sentidos de la calzada, en donde se desplazan grandes retazos de autobuses con pasajeros en su interior. 

    La segunda obra de collage también es de tapiz, a cargo de la artista Premio Nacional de Artes Plásticas (2005) Roser Bru. Esta se encontraba en el nivel principal, en el Hall Sala de Delegados. Consistía en una serie de 4 patchworks de colores vivos, fucsia, amarillo, rojo, bermellón y otros más. Los tres primeros de la izquierda, miden aproximadamente 2 metros de largo por 1 metro y 1 1/2 de ancho, acompañado por otro patchwork de 2 metros de largo por 2 1/2 metros de ancho, es decir, ocupaban una extensa muralla de pies a cabeza. 

    Los motivos corresponden a figuras antropomorfas, esto quiere decir que parecen figuras humanas. Los cuerpos color violeta, amarillo y café se van entrelazando de un collage hacia el otro. Primero aparece “El Hombre” que sostiene una vara y mira de frente, en pausa. De fondo tiene un paisaje tranquilo, dividido en dos bloques, estos podrían interpretarse como un campo trabajado, si es así, la vara cobraría valor como herramienta de trabajo, del hombre que trabaja la tierra para sembrar.

    “El Hombre” es el único collage que contiene la firma de la artista: BRU, también armado con retazos de tela.

    Luego continúa con “La mujer” que, con una gran silueta, continúa con el mismo fondo pero esta vez con distinto color, si en la obra anterior la franja inferior es de color tierra, en La Mujer el color es burdeo, haciendo juego con las sombras naranjas y bermellón de la silueta femenina ¿Será que el interior de la silueta es un guiño a la bandera catalana? Cabe mencionar que la autora Roser Bru vivió el exilio debido a la guerra civil española, llegando a Chile a través del Winnipeg en el año 1939. 

    A continuación se ubica el patchwork “Sin título”, esta vez no hay una figura en primer plano, sino que representa un paisaje. Una nube hecha de diferentes retazos corona el cielo que está sobre la franja de tierra y las líneas que han preparado las siluetas anteriores.

    Para cerrar la serie de obras collage aparece “La Familia” obra de 220 x 261 cms. Numerosas figuras antropomorfas se vinculan en un gran abrazo, sosteniendo sus brazos sobre el hombro de la persona que está poco más abajo. El embarazo y la niñez se hacen presentes en la figura que encierra un círculo. El ambiente cálido de la familia que se toma esta muralla parece reflejar el ambiente de fiesta y colaboración que se proponía llevar a cabo durante la Unidad Popular.

 

    

   Este ambiente familiar, luminoso, lleno de arte para la comunidad  y con auspicioso futuro para albergar la cultura de la capital, se vino abajo estrepitosamente el 11 de septiembre de 1973, con el golpe de estado encabezado por Augusto Pinochet Ugarte. En un acto casi inmediato, el edificio fue ocupado por las fuerzas militares y la Junta de Gobierno Militar, debido a que tenían que escoger un lugar desde donde manejar al país, puesto que el Palacio De la Moneda, la casa de gobierno, quedó inhabilitado a causa del bombardeo y posterior incendio. 

    De centro cultural a torre de control de operaciones. Incluso, por decreto de ley, cambia su nombre a Edificio Diego Portales.

    En este periodo, todas las obras de arte quedaron a la deriva. Con los militares al poder no existía garantía alguna de su resguardo. Famoso es el episodio en una plaza cercana al edificio UNCTAD III, en calles Diagonal Paraguay con Marcoleta, el momento en donde militares quemaban libros de cubismo porque creían que hablaba sobre la isla de Cuba y adoctrinaba a un comunismo inminente. Y así fue, muchas obras fueron modificadas o deterioradas. Algunas simplemente fueron robadas, entre ellas, toda la obra de tapicería collage.

    Actualmente la obra collage de Lucy Rosas está desaparecida. 

    Los collage o patchwork de Roser Bru tienen una historia misteriosa que todavía no devela todas las piezas del rompecabezas.

    ¿Cuántos saben que esos patchwork desaparecieron tras el golpe de estado? ¿Cuántos saben que aparecen misteriosamente 40 años después? Son las preguntas que viene a instalar Amalá Saint-Pierre, nieta de Roser Bru, en el biodrama BRU, O EL EXILIO DE LA MEMORIA. Trabajo de investigación y puesta en escena a cargo del colectivo MakinaDos, quienes estrenan en el mismo edificio de donde fueron robadas las obras (hoy llamado Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM).

  

 

Descubriendo_los_patchwork_recuperados_%

    De la serie original de cuatro piezas, aparecen tres: “El hombre” “La Mujer” y “La Familia”. Un investigador y coleccionista de arte da con el paradero de estas grandes obras. Estaban a la venta y en muy mal estado. No se sabe si el propietario tuvo relación con la sustracción de las obras desde el edificio donde estaban instaladas, no hay pruebas, no hay responsables

    Por la materialidad de la obra, era muy fácil confundirla con un paño. No puedes esconder una obra de tal tamaño sin tener que doblarla o darle otro uso. Así es como se deterioró a tal punto que terminó botada en un gallinero, carcomido por polillas, cubiertas de fecas de animal y con pedazos faltantes.

    Existe la teoría de que quien robó originalmente las obras (se sospecha que fueron los mismos militares) las empeñó, para poder borrar todo registro de propiedad intelectual, impidiendo la trazabilidad y seguimiento de la obra para que alguien con el dato de la ubicación del collage fuera y la comprara.

    Décadas más tarde, el año 2000, un coleccionista de arte dio con la pista de tres de los cuatro patchworks desaparecidos, las compró y restauró. 

    La obra se encuentra por el momento resguardada por el coleccionista en calidad de depositario temporal. Desde entonces, ha visto la luz en dos ocasiones: el 2017 para la muestra de 4 Premios Nacionales: José Balmes, Gracia Barrios, Roser Bru Y Guillermo Núñez en el Museo Nacional de Bellas Artes, de la mano de la curadora Inés Ortega-Márquez y el 2019 para la exposición Tejido social: Arte textil y compromiso político organizada por el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, a cargo de la curadora Josefina de la Maza.

Foto: Benjamin Matte: Museo de la Solida

    El estado actual de las obras de Roser Bru suscita preguntas de índole político y ético ¿Quién debe recuperar esas obras? ¿Dónde deben estar exhibidas? ¿Cuándo volverá a ser patrimonio de todos los chilenos? Y con respecto al collage perdido de Lucy Rosas ¿estará escondido para aparecer misteriosamente? ¿habrá sido destruido?

    El collage no sólo cumple una función ornamental, narra una historia en modo reflejo de la humanidad, habla por estado de ánimo en sus colores, sus preocupaciones en sus líneas y de sus personajes en sus retazos. Roser y Lucy zurcieron estos patchwork para el pueblo chileno. Esperamos que pronto, estos collages de gran escala y llenos de historia, puedan volver a ocupar su lugar original.

 

 

Notas
(1) Fundador Centro de Estudios del Collage. Diplomado en Arte y Representación Territorial. USACH.

(2) Las obras perdidas del Diego Portales [artículo] [Santiago] : Revista Qué Pasa, 2007. Qué Pasa -- Año XXXVI, no. 1914 (2007 : diciembre 14), páginas [24]-31. 9 páginas : ilustraciones en color ; 27 x 21 cm.

(3) Sonia Martínez Moreno. (2015). La historia del grabado en Chile: una revisión a la participación de Santos Chávez en el circuito del arte en la década de los 60´. 9 agosto 2020, de Cuadernos de Historia Cultural.

Bibliografía

Las obras perdidas del Diego Portales [artículo] [Santiago]: Revista Qué Pasa, 2007. Qué Pasa- Año XXXVI, no. 1914 (2007: diciembre 14), páginas [24]-31.
Denisse Espinoza A. (2013). GAM recupera obras perdidas del edificio hace 40 años. 19 agosto 2020, de La Tercera Sitio web: https://www.latercera.com/noticia/gam-recupera-obras-perdidas-del-edificio-hace-40-anos/
GAM. (-). Historia. 19 agosto 2020, de Centro Cultural Gabriela Mistral Sitio web: https://www.gam.cl/somos/historia/
Fundación Roser Bru. (2019). 4 Premios Nacionales: Bru – Balmes – Barrios – Núñez. 19 agosto 2020, de Fundación Roser Bru Sitio web: https://roserbru.cl/4-premios-nacionales-bru-balmes-barrios-nunez/

 

Imágenes

Unctad III Edificio Gabriela Mistral: Arquitectura decorativa [fotografía] / Armindo Cardoso. Santiago de Chile : Armindo Cardoso, 1972. 1 Negativo: monocromo, gelatina sobre acetato de celulosa; 6x6 cm.

ARCHIVO DIGITAL GAM - Armindo Cardoso

Catálogo exposición Tejido Social. Arte textil y compromiso político

Obras de Roser Bru en la exposición "Tejido social: Arte textil y compromiso político", en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago de Chile, 2019. Foto: Benjamín Matte / MSSA

Cómo citar

Núñez, M. A.. (2020). Los collages robados de la UNCTAD III durante el golpe militar. (fecha de recuperación), de Centro de Estudios del Collage CECOLL Sitio web: https://www.cecoll.com/collages-robados-unctad

 

 
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El tapiz collage de Roser Bru
Sep 08, 6:30 PM AST
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Amalá Saint-Pierre, gestora cultural y nieta de la autora de los collages robados, estará conversando con Marco Antonio Núñez sobre la obra, su historia y misterioso hallazgo.

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