ARTISTA DE LA SEMANA

LA MIOPE

 
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Comencé a hacer collages cuando recibí como herencia más de 100 revistas de Ciencia y Tecnología el 2017, cuando conocí a mi padre biológico. Siempre he sido apasionada por los objetos, un poco diógenes y guardo todo: esquelas de niña, dientes, servilletas, tengo dos trenzas mías de medio metro, acumulo audios en mi teléfono. En este caso con las revistas, esta "herencia", las vi como una posibilidad de creación, subvertirlas para armar algo nuevo.

 

Para mí el collage es una acción sumamente íntima, en donde no hay pantallas y la observación explota. El nombre que uso es la miope porque en ese momento mi miopía ya iba en 4.0 por ojo, y al ver mal de lejos el detalle se convertía en mi lugar de seguridad, hacer con las manos algo que puedo tocar, ver de cerca. El collage comenzó a entrar en mi vida cotidiana y ahora permanece en mi cabeza todo el día: leo algo.. una frase en un libro, me resuena y pienso que puede convertirse en una pieza. La lectura y el collage para mí se vinculan desde que realicé junto a mi amiga y compañera actriz Constanza Sepúlveda (Las manos de iris) la exposición "La vida está erizada de peligros" en el pasillo del Teatro del Puente, una serie de collages análogos que realizamos compartiendo la lectura de Lucía Berlin. 

 

El ejercicio de leer y archivar. Archivarlo todo. En mis collages aparece mucho Clarice Lispector, Alejandra Pizarnic, Mariana Enríquez, Lemebel, Susan Sontag, Lucía Berlin siempre vuelve, y también le robo un poco al cine como a Agnes Varda, Antonioni... Le robo a todos. Creo que el collage, como montaje, es hibridación. He comenzado a trabajar bordando el papel con hilos que tenía tirados, y hay puntos que generan efectos increíbles como el punto palestrina que se asemeja a una cicatriz, o un tejido que inventé para hacer capuchas en el papel. Ahora heredé una máquina de coser de mi abuela que murió hace un par de meses, en plena pandemia. Usarla me hace pensar en que juntas cosemos y marcamos el papel, como una brujería. Para mí es imposible separarme del collage porque es el modo más íntimo que tengo para crear. Soy actriz y vivo de actuar, haciendo todo tipo de trabajos. Pero el collage es diferente... Hacer collage para mí es una maldición que salva, como diría Clarice Lispector sobre la escritura. 

 

Mi nombre es Amanda Sotelo Silva y llevo trabajando el collage y lo visual desde el año 2017 bajo el seudónimo de Artilugios y Conjeturas. Mis indagaciones artísticas se centran en la unión entre la poesía con el lenguaje visual, en una ruptura semiótica de esta, para así poder llegar a la
conformación de una obra kiltra que denomino “collage-poemas”. Esta suerte de yuxtaposición está habitada por un incontable universo de personajes, plagado de mujeres, vírgenes, corporalidades anómalas, etnias, heridas, torsos, mutilaciones que juegan con el texto que las atraviesa, o se enfrenta y/o mimetiza a las imágenes colindantes. En este choque de significados, las imágenes enfrentadas al texto adquieren el humor venenoso de una sonrisa afilada, que abre a la crisis de la interpretación, a incomodar las nuevas significaciones que se encuentran en estas obras, donde las preguntas que se formulan en esas imágenes son como fantasmas, que empujan al espectador, incomodan y ahondan en nuestras sensibilidades más arraigadas.

 

Actualmente estoy estudiando Literatura y siendo mamá 24/7, tratando de escribir, crear y jugar entre las grietas de una rutina pandémica.

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Hola! Soy Matías Lasen, LaserCollage. Soy un actor, gestor cultural y collagista de Santiago. 

En mi trabajo de collage análogo busco generar imágenes y ecosistemas gráficos que cuestionen los conceptos de ficción, narración y apropiación, utilizando únicamente papeles de libros y revistas antiguos y/o heredados. 

 

Trabajo con elementos que originalmente no me pertenecían. Los recibí o los heredé. Me fueron entregados. Hacer un collage, entonces, se convierte en una práctica de apropiación a través de la creación de relaciones gráficas nuevas. ¿Qué historia puedo contar con estos libros ajenos? ¿Cuándo se convierte en mío un recorte, una composición? ¿Cuánto le puedo quitar o agregar a una imagen antes de que sea ilegible el origen? Estas son las preguntas que utilizo constantemente y que definen mi trabajo.

Por otro lado, busco constantemente resaltar la materialidad, el papel, porque lo encuentro un material noble. El papel es físico, existe, tiene un color, tamaño y texturas definidas que me gusta respetar y resaltar y que, además, actúan como una limitante y un motor para el proceso creativo. 

Dentro de esa limitante me gusta moverme y buscar el error. Romper el papel, arrugarlo, mancharlo sin querer, pegarlo y despegarlo, etc. Y luego solucionarlo, que no se note.  Y así me la paso, jugando a armar y desarmar imágenes.

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¡Hola! Mi nombre es Anibal Toro Figueroa, Diseñador Gráfico Ariqueño.

En Octubre del 2019, en conjunto con el estallido social comencé un proceso de rehabilitación y terapia que luego complementaría con el collage. Mi trabajo explica este viaje, mi deconstrucción en conjunto con la construcción de un nuevo país, en un mundo en cuarentena.
 
En lo caótico de tratar de volver a estar en
paz con uno mismo en un país convulsionado y un mundo enfermo, los conceptos que contrastan son temática constante en mi trabajo. Esto se refleja a través de la mediación de lo figurativo y lo abstracto como también una narrativa que cambia a medida que el encierro se extiende.
 
Sexualidad, adicción, moralidad y enfermedad. Profunda tristeza bajo coloridos papeles, fría estabilidad en rectos cortes, narrativas ocultas, la muerte del misticismo. Tapar, reemplazar, reconstruir.
Emocionalidad rebelde, y muchas veces, ornamentalidad vacía
. De eso se trata mi trabajo.

 

María José Albornoz es artista visual y actualmente está radicada en la ciudad de Valparíso.

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